Desde sus primeras colecciones, Mon & Velarde ha construido un lenguaje propio dentro del vestuario contemporáneo. Bajo la dirección de la diseñadora Marta Gaviria, la marca se ha mantenido fiel a un espíritu sobrio, incorporando de manera precisa elementos de vanguardia en los cortes, las proporciones y la selección de materiales.
Con origen en Medellín, Mon & Velarde ha desarrollado su propuesta desde un contexto local, proyectándose progresivamente hacia el resto del país. Su identidad se construye a partir de formas clásicas reinterpretadas, donde cada prenda responde a una visión coherente del vestir: piezas pensadas para integrarse a la vida cotidiana sin perder intención estética.
Una estética construida desde lo real
Desde el inicio, la imagen fotográfica ha sido un componente clave en la construcción del universo de la marca. A través de producciones cuidadas, Mon & Velarde ha desarrollado un imaginario donde habitan personajes conscientes de su estilo, capaces de asumir riesgos desde la mesura.
Las prendas no se conciben como ejercicios aislados de diseño, sino como elementos que dialogan con la realidad. Existe una intención clara de mantener el equilibrio entre lo conceptual y lo usable, respondiendo a dinámicas propias del contexto colombiano.
El carácter de quienes visten la marca
El hombre Mon & Velarde se define por una estética que equilibra estructura y naturalidad. Hay una base clásica que se cruza con referencias contemporáneas, donde conviven elementos preppy, matices de new wave y una sensibilidad cercana al dandy. La pulcritud se contrasta con un leve descuido intencional, generando una identidad definida sin caer en excesos.
La mujer, por su parte, transita con fluidez entre lo sport y lo clásico. Su relación con la moda no está determinada por tendencias pasajeras, sino por una comprensión más amplia del estilo y su adaptación a distintos contextos.
Telegráfica: narrativa y proceso
En la colección Telegráfica (Primavera/Verano 2012), la marca explora un contraste entre estructura y relajación, marcando una evolución frente a propuestas anteriores más casuales.
El concepto parte de la telegrafía como sistema de comunicación a distancia, lo que llevó a un proceso de investigación en el Archivo Histórico de Medellín. A partir de allí, se recopilaron mensajes antiguos que fueron reinterpretados y codificados dentro de la colección, generando una unidad conceptual.
Como lo describe Marta Gaviria, estas primeras formas de comunicación no solo cumplían una función práctica, sino que también abrían espacio a expresiones visuales y narrativas paralelas. Documentos funcionales como pedidos o facturas convivían con elementos gráficos que evocaban paisajes, personajes y construcciones imaginarias, aportando una dimensión estética inesperada dentro de lo técnico.
La diseñadora: origen y formación
Marta Gaviria estudió diseño en la UPB en Medellín, aunque su relación con el oficio comenzó mucho antes. Desde temprana edad estuvo expuesta al mundo de la confección a través de su madre, lo que le permitió desarrollar una comprensión empírica del proceso antes de su formación académica.
Durante sus estudios exploró distintos campos del diseño, incluyendo el diseño industrial, gráfico y de interiores, lo que amplió su mirada y su aproximación al desarrollo de producto.
Posteriormente, vivió más de dos años en Londres, experiencia que influyó en su visión del vestir y en la construcción de una propuesta con mayor proyección. A su regreso a Colombia, funda Mon & Velarde, dando inicio a un proyecto que integra diseño, oficio y contexto.
Una visión de permanencia
Desde su origen, la marca ha trabajado sobre una idea clara: desarrollar prendas que trasciendan la temporalidad de las tendencias. Más allá de responder a ciclos estacionales, Mon & Velarde propone piezas con vocación de permanencia, tanto en su construcción como en su uso.
Esto implica un énfasis en la calidad de la confección y en la relación que el usuario establece con la prenda. Cada pieza está pensada para generar apropiación, para integrarse al día a día y acompañar distintos momentos a lo largo del tiempo.




