¿Qué es un atelier?

La palabra viene del francés atelier, taller o espacio de trabajo. Históricamente, el atelier ha sido el lugar donde el diseño y el oficio se encuentran: un espacio en el que una prenda no aparece terminada, sino que se construye progresivamente a través de diferentes procesos.

Patronaje, corte, confección, pruebas, ajustes y acabados hacen parte de una misma cadena de trabajo. El atelier es, ante todo, un lugar de producción.

En Mon & Velarde hemos decidido hacer visible ese proceso.

Durante años, nuestro taller de confección y nuestra tienda funcionaron como espacios diferenciados. En uno se producían las prendas; en el otro se exhibían y se comercializaban. Hoy estamos uniendo ambos lugares para convertirlos en un *atelier vivo*: un espacio donde la producción y la experiencia de compra suceden en un mismo lugar.

No se trata solamente de mostrar cómo hacemos nuestra ropa. Se trata de reconocer que *el proceso también hace parte de la prenda*.

 Todo empieza con las manos

Antes de convertirse en una camisa, un blazer, un pantalón o una ruana, una prenda pasa por una serie de decisiones y operaciones concretas.

Se desarrolla un patrón. Se estudian las proporciones. Se selecciona el textil. Se marca. Se corta. Se ensamblan las piezas. Se realizan pruebas. Se revisan las costuras. Se hacen ajustes. Se planchan las piezas. Se realizan los acabados.

Cada una de estas etapas requiere conocimiento técnico, precisión y experiencia.

Las máquinas son parte fundamental de este proceso, pero no trabajan de manera autónoma. Detrás de cada operación existe una persona que interpreta, controla, corrige y decide.

*La máquina ayuda, pero es la mano la que decide.*

Por eso, cuando hablamos de confección artesanal, no hablamos necesariamente de hacer todo sin máquinas. Hablamos de un proceso en el que el conocimiento humano permanece en el centro y donde cada etapa está acompañada por una persona.

El proceso no se esconde

En la industria de la moda, gran parte del proceso de producción ocurre lejos de quien compra la prenda.

El consumidor suele encontrarse con el objeto terminado: una camisa perfectamente doblada, un blazer colgado, una etiqueta, una fotografía.

Todo lo que ocurrió antes desaparece.

En nuestro atelier queremos hacer lo contrario.

Queremos que el proceso pueda verse.

Que se escuche el sonido de las máquinas de confección. El roce de las tijeras sobre el textil. El movimiento de las planchas. Las conversaciones del equipo. Las manos que cosen.

Que una persona pueda entrar a comprar una prenda y, al mismo tiempo, encontrarse con otra que está siendo confeccionada.

Una prenda puede estar terminándose mientras otra acaba de llegar del área de confección para ser exhibida.

Es una relación mucho más directa entre *hacer y vestir*.

Del taller a un atelier vivo

La transformación de Mon & Velarde no consiste en convertir el taller en una tienda ni la tienda en un taller.

Consiste en eliminar, en cierta medida, esa separación.

El atelier reúne diferentes momentos de la vida de una prenda: el diseño, la construcción, la prueba, el ajuste, la exhibición y finalmente el encuentro con quien la va a vestir.

Es un espacio de trabajo, pero también de encuentro.

Por eso lo llamamos *Atelier Vivo*.

                                         

Porque no es un espacio estático donde las prendas simplemente esperan ser compradas. Es un lugar donde las cosas están sucediendo.

Hay prendas que se están cortando, otras que están siendo confeccionadas, otras que están siendo ajustadas y otras que ya están listas para salir.

La ropa aparece entonces como lo que realmente es: *un proceso en movimiento*.

Muchas manos, una misma prenda

Mon & Velarde tampoco es el resultado de una única persona.

Detrás de cada prenda existe un equipo.

Personas que cortan, cosen, planchan, revisan, ajustan y terminan. Diferentes conocimientos que se encuentran para construir una misma pieza.

Por eso nuestro atelier tampoco busca poner a un diseñador como único protagonista.

La autoría se vuelve colectiva.

Una prenda puede pasar por varias manos antes de llegar al cuerpo de quien la compra. Cada una aporta conocimiento, precisión y experiencia.

El resultado no pertenece a una sola persona.

*Es el resultado de un hacer colectivo.*

El tiempo también confecciona

Trabajar en series cortas y producir localmente nos permite mantener una relación cercana con nuestros procesos.

No trabajamos bajo la lógica de producir grandes cantidades de prendas idénticas para después encontrar quién las compre.

Trabajamos de otra manera: pequeñas cantidades, producción cercana, atención al detalle y posibilidad de adaptación.

El tiempo tiene entonces un lugar dentro de la prenda.

Tiempo para cortar correctamente.

Tiempo para revisar una costura.

Tiempo para hacer un ajuste.

Tiempo para escuchar a un cliente cuando necesita modificar una prenda.

Tiempo para hacer las cosas bien.

En un mundo acostumbrado a la velocidad, el atelier propone otra relación con la ropa: *hacer menos, hacerlo cerca y hacerlo con atención*.

Una prenda no termina cuando sale del taller

Para nosotros, la confección no termina cuando la prenda está terminada.

Continúa cuando llega al cuerpo.

Porque una camisa, un blazer, una ruana o un kimono adquieren una nueva dimensión cuando alguien los viste, los combina, los transforma y los incorpora a su propia manera de habitar el mundo.

Por eso nuestro atelier no es únicamente el lugar donde hacemos ropa.

Es el punto de encuentro entre quienes la hacen y quienes la llevan.

Entre el oficio y el cuerpo.

Entre lo que sucede dentro y lo que después se despliega afuera.

En Mon & Velarde hemos decidido mostrar nuestro centro: las personas, las manos, los procesos y el tiempo que hay detrás de cada prenda.

**De lo oculto a lo visible.

Del taller al atelier.

Del proceso al encuentro.**

Mon & Velarde es un *Atelier Vivo*.

Un lugar donde la ropa se piensa, se corta, se cose, se prueba, se transforma y finalmente encuentra un cuerpo.

Porque aquí la prenda no aparece terminada.

*Aquí la prenda sucede.*

Escrito por Marta Gaviria, directora creativa de Mon & Velarde

https://monyvelarde.com/marta_gaviria/